

Razón-Emoción


No era una percha común. Estaba forrada con un tejido rosa, y abrazada por una cinta que la recorría cruzándose a si misma para terminar en un pequeño moño blanco en el centro. Con lentitud, como si estuviera meditándolo, volvió a colocar la percha donde la había encontrado.
De regreso, le pregunté porque no había tirado la percha a la basura junto con las otras cosas. “Se es lo que se deja atrás” me dijo “y me apenó tirarla pensado a que delicada criatura pudo pertenecer.”
“Se es lo que se deja atrás.”
No le pregunté porque tiró a la basura esas cartulinas que en un primer momento pensé serian la obra de algún artista todavía no reconocido, pero la conozco bastante como para estar seguro de la sensatez de sus acciones. Sin ver supe que debía ser algo que no merecía ser conservado, ni recordado. Continuamos el viaje en silencio hasta llegar a casa, pero no pude evitar pensar en cuan cierto es que uno es lo que deja atrás.
Las cosas y las palabras que vamos dejando atrás son huellas de nuestra singular entidad como personas. Ellas quedan siempre por donde pasamos; son los testigos de nuestros pensamientos y acciones que revelan de donde venimos y a adonde vamos; y muestran con implacable objetividad lo que somos por dentro, y a menudo también lo que somos por fuera.
No importa donde se encuentre un individuo humano, la observación de mi acompañante se cumple con infalibilidad axiomática: “Se es lo que se deja atrás”, como creo haberlo confirmado en mis pasos por foros como éste, leyendo las cosas que las gente piensa revelada en lo que ellos escriben.
En casi todo foro de entrada libre--mas que en cualquier otra parte--se concentran los extremos de los sentimientos humanos y los humanos sin sentimiento, protegidos todos por el anonimato democrático de la tecnología. Es parte del precio de nuestro progreso. Allí se pueden atravesar las huellas de algunos con extraordinaria alegría de vivir con las huellas de otros consumidos por el odio y la frustración; las del romántico con las del vanidoso y sin propósito; y las de la lógica rigurosa con las del delirio flirteando con la locura.
Estoy completamente convencido que unos dejan atrás aportes que algunos, sino todos, querrán conservar; los otros tambien dejaran sus huellas mostrando, inexorablemente, la pobreza de su condición humana antes de ser descartados a la basura, como esas perversas imágenes abandonadas en un placard.

Mañana Viernes, Abril 11, el Newseum reabre su ventana al mundo del periodismo desde Pennsylvania Avenue (Washington, DC), frente de la Galería Nacional de Arte y a unas pocas cuadras del Capitolio.
En su fachada, una gigantesca placa de mármol recuerda a los visitantes las palabras de la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos: “El Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo la libertad de culto; o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios.”
En su interior, el nuevo museo declara desde todos sus rincones y sin ambigüedades, la misión para el que fuera creado: ayudar al público y los medios de noticias a comprenderse mejor el uno con el otro, y a la vez reafirmar que la noticia es imprescindible para el funcionamiento de la democracia.
Yo conocí el Newseum en su inauguración original, mucho mas pequeño, asentado al otro lado del Potomac River, en Arlington. Conservo de entonces el video donde me veo experimentando como “anchorman” televisivo conduciendo las noticias de la noche…
El Newseum abre en tiempos difíciles para el periodismo, cuando los organismos de noticias tradicionales enfrentan en todas partes del mundo sus peores escándalos, con su supervivencia en riesgo, despidos masivos, recortes en los presupuestos publicitarios y un modelo empresario de periodismo dramáticamente alterado por nuevos medios alternativos como la Internet.
Hay mucho para ver en los siete niveles y 14 galerías del nuevo Newseum, una de las cuales recorre miles de años de historia en la búsqueda de noticias, de plagios, y de fraudes. Tiene también 15 salas de teatro, dos estudios de televisión, y una sala maestra de control que puede ser explorada y experimentada por los visitantes.
La Historia de la Noticia
de las muchas voces luchando para ser escuchadas, y de la gente y los instrumentos que la difunden.
En otra sala se exhiben miles de periódicos para examinar, cientos de primeras páginas y horas de emisiones noticiosas para observar; y miles de fotos ganadoras del Pulitzer Prize.
Los afortunados visitantes podrán además, ver un mural comparando la libertad de prensa alrededor del mundo; secciones del muro de Berlín, y los restos retorcidos de la antena de transmisión por radio del World Trade Center. Y como personalmente yo lo experimentara hace 10 años atrás, desde cualquiera de sus 48 cabinas interactivas computarizadas uno podrá meterse de lleno en una experiencia periodística como reportero o fotógrafo.
Bajo los Ojos del Mundo. ¡Noticia de último momento! ¿...puedes tú preparar a tiempo un reporte completo y preciso? La Sala de Redacción Interactiva ofrece a los visitantes la oportunidad de ensayar el rol de periodista reportero o fotógrafo/camarógrafo con todas las herramientas y métodos necesarios.
La juventud moderna—tanto como recientemente graduados periodistas que hoy obtienen todas sus noticias mediante Internet, se beneficiarán recorriendo la rica historia de la comunicación, y comprender que la comunicación es universal, aunque los métodos de intercambio y difusión continúen cambiando con los tiempos y nuevos avances tecnológicos.
Esta debería ser una parada obligada para turistas y estudiantes.

“En vez de buscar el perfecto bronceado de piel o vegetar con videojuegos, 28 estudiantes secundarios usan parte de sus vacaciones jugando a las cartas con ancianos de un geriátrico, levantando basura de lugares públicos, y aprendiendo de primera mano los beneficios de dar.”
(Foto: By Marlin Levison, Star Tribune)
“En vez de buscar el perfecto bronceado de piel o vegetar con videojuegos, 28 estudiantes secundarios usan parte de sus vacaciones jugando a las cartas con ancianos de un geriátrico, levantando basura de lugares públicos, y aprendiendo de primera mano los beneficios de dar.”
Acostumbrado a las noticias diarias y los buitres humanos merodeando la Internet reportándonos constantemente sobre crueldades y actos de violencia sin sentido, ¿no se siente algún alivio en reportes como éste y el que sigue publicado en Glamour?
“Es un día de invierno en San Francisco. Una mujer en un auto Honda rojo, con un montón de regalos de Navidad amontonados en el asiento trasero, se arrima a la caseta de peaje del Bay Bridge: ‘Cobre por favor mi peaje y el de los seis autos detrás de mío,’ dice ella con una sonrisa, entregando siete boletos.
“Uno tras otro, los siguientes seis conductores arriban a la caseta de peaje, dinero en mano, sólo para ser informados que, ‘La señora que estaba adelante de usted ya pagó su peaje. Tenga un buen día."
“La mujer en el Honda, resultó ser, había leído algo en una tarjeta pegada con cinta adhesiva en el refrigerador de un amigo: ‘Practica un acto bondadosos al azar, y haz algo hermoso sin sentido.’ La expresión pareció saltar hacia ella, y la colocó como recordatorio en su auto.”
“Su marido Frank, maestro de escuela, colocó la frase en la pared a la vista de los alumnos, entre quienes se encontraban la hija de una periodista local. La periodista insertó la frase en el periódico, admitiendo hacerlo porque le había agradado, aunque no sabia de dónde provenía, o si tenia algún significado especial.”
“Días más tarde, escuchó a la niñera de sus hijas repetir la frase, sin precisar de donde la había aprendido.
“La bondad, aparentemente, puede construirse y crecer sobre si misma tanto como la violencia.” (Fuente: Glamour)
La expresión tomo vida propia y comenzó a expandirse en calcomanías de parachoques, en graffiti sobre paredes, en pie de cartas y mensajes de email.
Sin darme cuenta y sin intentarlo, creo que la idea llego a penetrarme subrepticiamente... Mientras extendía el billete para pagar MI peaje, a miles de millas de distancia de la mujer del Honda rojo y mucho tiempo después, en viaje de reunión navideña con mi hija, familiares y amigos, dándome el cambio la empleada me saluda con un "¡que tenga muy felices fiestas!"
Con una mezcla de humor y sarcasmo respondí "¿...que te tiene aquí a esta hora en vez de estar con tu familia?"
"No tengo familia, estoy reemplazando a alguien que si la tiene" me dijo.
Instintivamente y sin reflexionar, escribí la dirección de mi hija detrás de mi tarjeta y se la alcance al tiempo que le preguntaba, "¿A que hora termina tu turno?"
--"A las 23:30..."
--"...entonces te esperamos..."
Dicen que no se puede sonreír sin que uno se alegre un poco--creo que de la misma forma uno no puede realizar un acto bondadoso al azar sin sentir un pequeño alivio de nuestros propios pesares, aunque sea solamente porque el mundo haya mejorado nada mas que un poquitito!